En el aprendizaje de ser padres y acompañar a sus hijos, a menudo escuchan los términos crianza responsable y crianza respetuosa. Ambos enfoques buscan el bienestar integral de los niños, pero es importante comprender sus diferencias para aplicarlos de manera coherente y consistente en el hogar.
¿Qué es la crianza responsable?
La crianza responsable se enfoca en cumplir con los deberes esenciales hacia los hijos como son garantizar su cuidado, salud, alimentación, educación, límites claros y supervisión adecuada. Implica la toma decisiones dirigida a preservar la seguridad y el desarrollo integral, establecer rutinas y enseñar normas que favorezcan la convivencia. Ser responsables como padres significa guiar, orientar y asumir las consecuencias de las decisiones que tomamos respecto a su bienestar.
¿Qué es la crianza respetuosa?
La crianza respetuosa se orienta en reconocer al niño como un ser humano con emociones, necesidades y opiniones válidas. Busca educar desde el respeto, la empatía, el diálogo y la contención emocional. No implica la ausencia de límites, sino de establecerlos con firmeza afectiva, evitando la violencia, la humillación o el castigo desproporcionado. Este enfoque fomenta la autoestima, la autonomía y el desarrollo emocional saludable.
Principales diferencias:
- La crianza responsable se centra en lo que debemos hacer como padres; la crianza respetuosa se centra en cómo lo hacemos.
- La responsabilidad establece normas y obligaciones; el respeto enseña a cumplirlas desde la comprensión y la comunicación.
- La responsabilidad cuida; el respeto conecta emocionalmente.
¿Por qué unir ambos enfoques?
Cuando fusionamos la responsabilidad con el respeto, brindamos a nuestros hijos un entorno seguro, afectuoso y coherente. Ellos aprenden a confiar, a expresarse, a tomar decisiones informadas y a desarrollar habilidades socioemocionales que les servirán toda la vida. Educar con responsabilidad y respeto es formar seres humanos íntegros, empáticos y capaces de relacionarse de manera sana con los demás.
Agradecemos a todas las familias por su compromiso continuo y los invitamos a realizar un trabajo conjunto entre hogar y colegio, es la clave para acompañar a nuestros niños y adolescentes en su desarrollo emocional, social y académico; al trabajar unidos la cosecha es fructífera y duradera.




